13 de diciembre de 2010

Vivamos para Amar



“En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se aman unos a otros”. Juan 13:35

Se ha preguntado usted ¿Cuál es la lección más grande que Dios quiere que aprendamos? La lección que el Señor quiere que aprendamos mientras estemos en este mundo es amarnos unos a otros.

Sabe el amor es el principio fundamental de los mandamientos de Dios. La palabra de Dios dice así “Porque la ley se resume en este mandamiento: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Cuando aprendemos amar, más nos parecemos a él, porque nosotros somos semejantes a él. Una de las cosas que a Dios le interesa es que aprendamos amar de forma desinteresada, y sobre todo a los de nuestra familia en Cristo.

La Biblia hace referencia a dos versículos respecto al amor, el Apóstol Pedro en una ocasión dijo: “Debemos mostrar un amor especial por el pueblo de Dios”. Él se refirió si observa bien a un amor en específico, a un amor entrañable, muy íntimo y afectuoso, ese amor es él que debe haber en el pueblo de Dios y debe permanecer en los corazones de los creyentes.

Y no podemos dejar atrás lo que el Apóstol Pablo comento dijo: “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe”. Pablo con toda sinceridad y con un corazón sumergido en el verdadero amor declara este sentimiento, para decirles a los creyentes en Cristo que existe prioridad entre los hermanos de la fe por preservar ese amor y manifestarlo.

El tema a tratar en esta ocasión como usted podrá ver se titula “Vivamos para amar”. ¿Cuál sería el testimonio más grande que un hijo de Dios debe llevar consigo, cuál es el testimonio más grande que un discípulo del Señor debe expresar, cuál es el testimonio que un amigo de Jesús debe manifestar al mundo? Amados hermanos en Cristo Jesús es “El Amor”.

Por eso esta predica lleva como título “Vivamos para amar”, “En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se aman unos a otros”. Juan 13:35

En este versículo el Señor Jesús deja bien en claro algo, yo le llamaría “El Mandamiento de Oro”. Amémonos los unos a los otros de corazón, no de labios, que no sea fingido que sea sincero.

Este será nuestro más grande testimonio como hijos de Dios “Que no Amemos”. En libro de Corintios se nos exhorta a que busquemos al amor, es necesario tener amor, de lo contrario no podremos ser usados por Dios.

Las sagradas escrituras nos enseñan que primeramente debemos aprender amar a Dios y una vez aprendido este primer propósito de la vida, debemos pasar al segundo que es amar al prójimo como si fueras tu mismo. “De estos dos mandamiento dependen toda la ley y los profetas”.

Es tiempo de amar de valorar las personas que nos rodean y las que estemos próximas a conocer, es tiempo de relacionarnos unos con otros en el amor del Señor. Muchas personas tienen su mirada puesta en los bienes, y los logros a los cuales pueda llegar, buscar reconocimientos, etc.

Todas esta cosas son pasajeras, pero las relaciones de unas personas con otras son aún más importantes, el mundo esta lleno de personas y debemos aprender a convivir con ellos tengan defectos, errores y quizás cosas que no nos agraden pero esta claro que el Señor dio una ordenanza “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

A veces queremos estar ocupados en muchas cosas que hasta resulta que nosotros mismos nos imponemos con tal de no relacionarse con otros. Estamos ocupados pensando en tareas, labores, cuentas por pagar, trabajos y más trabajos, y terminamos solos por que no quisimos relacionarnos. Dios no quiere que estemos solos ni aislados, el quiere que el ser humano se relacione y exprese su mandamiento de amarse unos a otros, que nos sobrellevemos.

Que dejemos de estar criticando y viendo la paja del ojo ajeno, es hora de ver en que estoy fallando yo y que estoy haciendo mal, en que tengo que corregirme para ser mejor persona, dejemos de estar murmurando y hablando mal de otros, esto no conduce a nada, nos aleja cada día más de la presencia de Dios.

No mas heridas, ni hipocresía, no mas legalismo y mezquindad entre nosotros, nuestra boca no se hizo para dañar, no nos devoremos los unos a los otros.

Sí hay algo eterno para Dios, eso será el amor. De las tres virtudes que la palabra menciona “fe, esperanza y amor”. El amor es más excelente que las otras.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

Los Evangelios nos dan una muestra del Amor de Jesucristo por la humanidad, su pasión y sacrificio por el ser humano, su entrañable amor por Israel, su paciencia y mansedumbre con sus discípulos por enseñarles la sana doctrina, por enseñarles un camino de mayor excelencia, la forma en que trasmitió su paz, la manera de cómo efectuaba misericordia con los afligidos, todo conforme a la voluntad del Padre.

En la eternidad seremos evaluados por lo que hicimos en la tierra, sí en este mundo y entre esas evaluaciones, la primera pregunta será ¿Cómo fue tu amor con el prójimo? Podremos dar testimonio de Cristo en nuestra vida, fuimos obedientes a su gran mandamiento? “El de Amar”, como el nos ama.

Él esta vivo y siempre esta intercediendo por nosotros, cuando le fallamos, nos podemos acercar confiadamente dice la palabra y hallar oportuno socorro, misericordia, en su trono de gracia hay perdón, el perdona nuestros pecados, los olvida no se acuerda más de ellos, y nos limpia de toda maldad, de todo pecado con su preciosa sangre redentora, que derramó por esta humanidad. ¡Como nos ama Jesús!

El Señor esta pidiendo de nosotros madurez espiritual en nuestras relaciones, de cómo debemos sobrellevarnos los unos a los otros en el amor. El mejor regalo que le puedes dar a una persona es tu tiempo, a través de tus acciones. “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. 1 Juan 3:18

Regala tu precioso tiempo compartiendo con otros lo que sabes de Cristo, tus experiencias y testimonios, comparte oración con otros, comparte la palabra de vida eterna. El tiempo que vivimos es oro en nuestras manos, es una gracia divina que no debemos desaprovechar.

No hay tiempo que perder, deja que la esencia del amor se derrame, es lo que puedes entregar de ti mismo. Cuando se ama de corazón y con sinceridad, uno se vuelve desprendido de si mismo y comienza a dar más de sí. Cuando dedicamos nuestro tiempo a alguien estamos haciendo un sacrificio de amor. Nos hacemos más sensibles a su Espíritu Santo.

La Biblia nos dice que Jesús se entrego en sacrificio a Dios por nuestros pecados, que expresión de amor más profunda. Amar es entregar todo por el todo.

Les dejo con esta frase para reflexión, es tiempo para amar y darse en amor, pero ese amor puro santo al cual Cristo nos llama como Iglesia, ese amor entrañable, profundo, ese amor ágape, el amor de compartir con otros, el amor que nos lleva a perdonar y hacer perdonado y ha olvidar, ese amor que nos hace renacer y comenzar de nuevo, ese amor que restaura y resucita nuestro cuerpo, el amor que transforma y llena nuestra casa de alegría, de gozo, de paz, ese amor solo te lo puede dar Jesucristo, nuestro Salvador, y el anhela que lo compartas con otros.

“No niegues un favor al que te lo pide, si tienes como hacerlo. Si puedes hacerlo inmediatamente, no digas a tu prójimo: Ándate, vuelve mañana y te lo daré”. Proverbios 3:27-28

No dejemos de amar, no permitas que tu corazón se enfríe por la maldad de este mundo, ama con toda tu fuerza, es tiempo de amar y ser amado. Esa es la voluntad del Padre que nos amemos unos a otros de corazón.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »