27 de agosto de 2010

Del Pecado a Jesucristo


 
Lucas 16: 19-31

La inolvidable escena entre un hombre rico y otro pobre, llamado Lázaro. El hombre rico no le importaba con los demás, incluso no les preocupaba sus propias necesidades espirituales, su único interés era su pequeño mundo de deseos egoístas y ambiciones.

Mas sin embargo cuando murió, ocurrió que, entro en la eternidad, donde le tocó dar cuenta de sus actos. Obviamente después de haber disfrutado de toda una vida de lujos pasó a sufrir el tormento del mundo espiritual mejor conocido como el Hades es decir el infierno.

Estando este hombre en el Hades, sus prioridades cambiaron drásticamente. Y todos sus demás intereses perdieron absoluto valor, solamente ahora dos cosas le interesaban:

1. La primera su alma, de hecho suplicó que se le tratara con misericordia. Según como Jesús lo cuenta, " El rico dando voces: dijo: Padre Abraham ten misericordia de mi, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama".

2. La segunda fue la condición espiritual de sus hermanos y esto se debió a que solo bastaron unos instantes de tormento para convertir su corazón en el de un misionero, podría decirse que por primera vez él sintió amor espiritual por sus hermanos.

Veamos como dice la escritura Lucas 16: 27-28

"El hombre rico dijo: "Abraham, te ruego entonces que mandes a Lázaro a la casa de mi familia. Que avise a mis cinco hermanos que, si no dejan de hacer lo malo, vendrán a este horrible lugar".

Mas sin embargo, cuando se le dijo que sus hermanos deberían leer la ley y sus profetas, tal como todo el mundo lo hacía, este hombre volvió a rogar: "no, Padre Abraham, pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán".

Ahora en este hombre habitaba la idea de arrepentirse, pues la muerte le cambió su forma de pensar y sus intereses, él ahora sabía perfectamente lo que sus hermanos necesitaban: UN ARREPENTIMIENTO TRANSFORMADOR EN SUS VIDAS.

No tenemos que esperar a estar muertos, para que esta convicción nos haga despertar a la realidad. Jesús le dijo: "Os digo: No, antes sino os arrepentís, todos pereceréis".

En Hechos 17. 30, Pablo habló a los atenienses diciéndoles: " Pero Dios habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, Ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan".

Existen dos caminos por los que el hombre transita: Uno es el arrepentimiento y el otro la rebelión.

La razón por la cual Dios demora la segunda venida de Cristo es para darle tiempo al hombre de que se arrepienta de sus pecados.

"El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es PACIENTE para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento". 2 Pedro 3.9

El destino final del ser humano depende exclusivamente de arrepentirse o no hacerlo.

En Apocalipsis 21.8, "PERO LOS COBARDES E INCRÉDULOS, LOS ABOMINABLES Y HOMICIDAS, LOS FORNICARIOS Y HECHICEROS, LOS IDÓLATRAS Y TODOS LOS MENTIROSOS TENDRÁN SU PARTE EN EL LAGO QUE ARDE CON FUEGO Y AZUFRE, QUE ES LA MUERTE SEGUNDA".

Es tiempo de apartarse de la iniquidad, ignorancia y la desobediencia. Una vez que se ha convertido del pecado a Cristo usted es liberado del reino de la tinieblas y trasladado al reino del Hijo de Dios. Colosenses 1.13

El arrepentimiento es volverse del pecado, dejar la iniquidad, es una decisión a renunciar a todo lo que es ajeno a Dios, es una transformación a la que Jesús llamo un nuevo nacimiento. Juan 3.3

Pedro les explica a los judíos cristianos que estaban en Jerusalén, porque se habían bautizado a gentiles en casa de Cornelio, estos hermanos judíos responden diciendo: "De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida". Hechos 11.18

Lo único que abre puerta a la verdadera vida es el arrepentimiento. El arrepentimiento es mas que remordimiento por haber pecado, es más que lamentarse por sentir vergüenza, es más que sentir temor al castigo, es más que declararse culpable.

En el día de Pentecostés, Pedro señaló los pecados de los judíos que le estaban escuchando y sus palabras los compungieron de corazón y los llevaron a clamar: " ¿QUE HAREMOS?" Hechos 2:37. Más Pedro no interpretó como un arrepentimiento el hecho de que ellos estuvieran compungidos.

Observe lo que Pedro les responde: " Les dijo: ARREPENTIOS Y BAUTICESE CADA UNO DE VOSOTROS EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS, Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPIRITU SANTO". Hechos 2.38

Algunos dirán que arrepentimiento es sentir tristeza por sus pecados. Es cierto, la tristeza lleva al arrepentimiento. En 2 de Corintios 7.10, " Cuando Dios los ponga tristes, no lo lamenten, pues esa tristeza hará que ustedes cambien, y que pidan perdón y se salven. Pero la tristeza provocada por las dificultades de este mundo, los puede matar".

El genuino arrepentimiento debe producir en usted una transformación de vida. Juan el Bautista instó a la gente que venía a él, y les dijo: " HACED, PUES, FRUTOS DIGNOS DE ARREPENTIMIENTOS". Mateo 3.8

También el arrepentimiento tiene que ver con la transformación de la voluntad, esto implica el intelecto, las emociones y la conciencia, capacitando a la persona a renunciar a su antiguo estilo de vida.

Respecto al bautismo, uno puede ser sumergido en su propia muerte espiritual al pecado, crucificar al antiguo hombre al grado que el cuerpo del pecado es destruido. Romanos 6.6, perfectamente, se puede asociar esto a la conversión de Pablo porque él era fariseo, hebreo de hebreos, Filipenses 3.5, y con respecto a la ley de Moisés, él dijo que era irreprensible, Filipenses 3.6.

Definitivamente no existía ningún tipo de acusación legítima que se le pudiera imputar a Pablo en cuanto a su capacidad para cumplir la ley porque como fariseo que era, como judío de alto renombre en el judaísmo, Pablo pensaba que Jesús era un impostor y que este Jesús se había propuesto destruir el judaísmo.

Pero óigame bien, Pablo se había propuesto una misión y era nada mas y nada menos que oponerse a este Jesús con una furia devastadora de persecución y el mismo no vacilaba en ver al blanco como enemigo a todo aquel que siguiera a Jesús, este hombre tenía una intensa determinación de acabar con la Iglesia de Cristo, pero le digo, lo procuró hacer.

Ya Pablo no estaba conforme con hacer el sólo la persecución, ahora estaba buscando un aliado y para esto se consiguió al sumo sacerdote, una vez que recibió la anhelada autorización salió rumbo a Damasco a cumplir su plan.

Y dice la Biblia, no lo digo yo, que cuando este hombre estaba en camino a Damasco se le presentó el Señor Jesús con una luz, más fuerte que la del sol que lo dejó cegado y se desplomó a tierra a causa del poder de su presencia.

Al escuchar que el que le hablaba era Jesús dijo: "¿QUE HARÉ SEÑOR? ", Hechos 22.10.

Como todos sabemos Pablo se arrepintió y cambió su voluntad en cuanto al estilo de vida, el había consagrado su vida al judaísmo y a perseguir la iglesia de Cristo, pero cuando se arrepintió en el camino a Damasco su vida tomo un rumbo diferente.

Él se volvió de su vida antigua y llegó a decir: "CUÁNTAS COSAS ERÁN PARA MÍ GANANCIA, LAS HE ESTIMADO COMO PÉRDIDA POR AMOR DE CRISTO". Filipenses 3.7

Si del pecado has venido a Jesucristo y en tu vida hay un sincero arrepentimiento que consiste en abstenerse de toda forma de iniquidad, rehusando conformarse a este mundo, venciendo con el bien al mal y haciendo callar toda falsa acusación en contra suya mediante un excelente comportamiento, tienes que saber que has nacido del agua y del espíritu para vida eterna.

Unas de las cosas que Pablo puntualizo de los tesalonicenses fue el hecho de estos se convirtieron de los ídolos al Dios vivo y verdadero, para servirle, Tesalonicenses 1.9.

Es interesante observar lo que Lucas menciona sobre las predicas que Felipe exponía en Samaria, esto es un ejemplo de la clase de prédica que todos los hombres inspirados procuraban, “Entonces Felipe, descendiendo de la ciudad de Samaria, les predicaba a CRISTO”. Hechos 8.5 La gente que respondía a esta clase de predicación, terminaban renunciando al pecado y recibiendo a Jesucristo, por el MENSAJE DEL EVANGELIO.

Un punto interesante y que quiero resaltar con ustedes, es que las prédicas de Pablo dadas en Éfeso, manifestaron arrepentimiento. Lucas dice: “Los judíos y los no judíos que vivían en Éfeso se dieron cuenta de lo que pasó, y tuvieron mucho miedo. Y por todos lados se respetaba el nombre del Señor Jesús. Muchos de los que habían creído en Jesús le contaban a la gente todo lo malo que antes habían hecho. Otros, que habían sido brujos, traían sus libros de brujería y los quemaban delante de la gente. Y el valor de los libros quemados era como de cincuenta mil monedas de plata. El mensaje del Señor Jesús se anunciaba en más y más lugares, y cada vez más personas creían en él, porque veían el gran poder que tenía”.

Los efesios arrepentidos de sus pecados recibieron a Cristo y lo más importante y que quiero resaltar, ellos RENUNCIARON A SUS PRÁCTICAS PAGANAS Y PECAMINOSAS.

El Apóstol Pablo describe en Filipenses 3:6-11 como fue su arrepentimiento, veamos:

“Tanto me preocupaba por cumplir la ley que perseguía a los miembros de la iglesia. ¡Nadie puede culparme de no haber cumplido la ley!
Pero, gracias a lo que Cristo hizo por mí, ahora pienso que no vale la pena lo que antes consideré de valor.
Todo eso lo he dejado a un lado, y lo considero basura, con tal de llegar a conocer bien a Cristo, pues no hay mejor conocimiento. Y quiero que Dios me acepte, no por haber obedecido la ley sino por confiar en Cristo, pues así es como Dios quiere aceptarnos.
Por eso, lo único que deseo es conocer a Cristo; es decir, sentir el poder de su resurrección, sufrir como él sufrió, y aun morir como él murió,
¡y espero que Dios me conceda resucitar de los muertos!”

Pablo soltó su antiguo estilo de vida y abrazo uno nuevo y mejor en Jesucristo.
El arrepentimiento, debe ser total y es de por vida. No se trata de unas vacaciones espirituales, ni tampoco un receso para apartarse de la iniquidad. Jesucristo esta llamando a una entera consagración, el ofrece un nuevo nacimiento del agua y del Espíritu, es decir un nacimiento espiritual, léase por favor Juan 3.5

Esto es tan radical que el Apóstol Pablo lo compara con la circuncisión espiritual. Esto es tanto permanente como transformador, es una entera separación del cuerpo carnal.

Colosenses 2.11” Los judíos se circuncidan en señal de que son parte del pueblo de Dios. Pero a ustedes Dios los hizo parte de su pueblo uniéndolos a Cristo, y así les quitó el deseo de seguir pecando. Esa fue la circuncisión que Dios mismo les hizo”.

Arrepentirse del pecado es desechar la manera de ser, como eras antes, y revestirte de una nueva, es como cuando te deshaces de la ropa vieja y gastada y la eliminas  con la única intención de que no la usarás jamás.

Nuestro Padre Celestial nos levanta del pecado y de la muerte, nos da vida en su hijo Jesucristo cuando somos libertados por su sangre.

La consagración a Dios va hacer que mueras a las obras de la carne. Pablo dijo: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”. Colosenses 3.5

Si haz venido a Cristo y lo tienes como Señor de tu vida, entonces párate firme y no permitas que las obras viejas afloren en ti, impídeselas, por que tienes autoridad en el nombre de Jesús, porque ahora haz pasado hacer hijo de Dios.

Yo no sé lo que tú estás atravesando, no sé que hiciste, pero yo sí te puedo decir que hay un Dios grande que te mira y quiere que te acerques, él mando a su hijo Jesús para perdonar tus pecados.

Sí haz recibido la palabra de fe, no retrocedas si ves pruebas y obstáculos, avanza, avanza, no escuches las ofertas del diablo, no te dejes seducir por el mundo, avanza, porque el propósito que Dios tiene contigo es grande. No le des cabida al enemigo, no le permitas que te recuerde de tu pasado, repréndele en el nombre de Jesús.
Contéstale con autoridad y dile Jesús ha perdonado mis pecados, soy libre ahora. Tú presente y tú futuro lo define Cristo y no el diablo, tú decide a quién quieres escuchar. 

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »