4 de noviembre de 2010

Evangelios



En los Evangelios encontramos la vida de Jesús, sus enseñanzas, milagros y una explicación amplia de quién es él y lo que vino hacer aquí en este mundo.

Los Evangelios trazan un camino a seguir y es el Reino de los Cielos, anunciado por Jesús, llevando el mensaje de arrepentimiento de pecado y conversión hacia Dios. De cómo vivir en este mundo en santidad y haciendo la obra del Señor.

Los Evangelios nos señalan que el Mesías no tenía propuesto evangelizar al mundo durante su ministerio personal, incluso les dijo a sus apóstoles lo siguiente:

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. Y al entrar en la casa, saludadla. Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad”. Mateo 10:5-15

También los Evangelios indican que la vida, servicio y muerte de Jesús nos preparaba para algo que se daría después, veamos:

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4.17

“Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis”. Juan 14.19

Jesús preparo a doce apóstoles para que después de su partida, continuarán la obra.

Los Evangelios nos indican que después que Jesús se va al Padre, nos es enviado al Espíritu Santo con el propósito de recibir apoyo y fuerza en medio de la obra y el servicio a seguir. El trabajo del Mesías aquí en la tierra fue exitoso y completado a  su totalidad ahora era necesario vivir bajo su gracia.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.  Juan 14.26

Había otras cosas que tenían que ser enseñados los discípulos de Jesús y para eso necesitaríamos al Espíritu Santo.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. Juan 16.13


“Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. Lucas 24:46-49

Los Evangelios nos hablan del establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra, porque la escritura habla de arrepentimiento y conversión diciendo el Reino de los Cielos se ha acercado a nosotros. 

Jesús no solamente predico del Reino de los Cielos y de su Reino establecido aquí en la tierra sino que hizo preparativos del mismo y lo compró a precio de sangre por amor a nosotros.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »