8 de mayo de 2011

Ls Sanidad Divina


“Si este don se perdió por la incredulidad, Él Señor lo restaurará por la fe de sus seguidores, eh allí la medicina efectiva del Todopoderoso”.

Tú eres Señor de eternidad, guardas misterios y se los confías a tus amados, revelas tu poder a los que te siguen, tu eres digno de recibir todo clamor, solo a ti se doblará toda rodilla y toda lengua confesará que solo tu eres Señor, Santo, Santo, Santo, Bendito eres Señor, nuestro creador, poderoso Dios de Israel, envestido de gloria y poder.

Dios de los Cielos y mar, lleno de fuerza y honor, grande Rey sí, todo ojo verá tu poder Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos porque tú no cambias, estas vivo, eres la preciosa fuente de vida, de ti recibimos una agua que al tomarla jamás tendremos sed, tú restauras y sanas, siendo Todopoderoso, glorificado y exaltado que vives por los siglos eternamente, eres la resurrección, maravilloso Señor de los imposibles.

A través de esta enseñanza será demostrado bíblicamente  que la Sanidad Divina  es el don de poder dado al cuerpo de Cristo para sanar sobrenaturalmente  enfermedades y dolencias. Este aún se halla vigente para todo aquel que lo cree.

La verdad es que hablar de Sanidad Divina, muchas veces trae conflicto  debido a que el tema es combatido y rechazado tanto por creyentes como por incrédulos. Sin embargo su fundamento y validez de existencia está en la Palabra de Dios.

¿Qué es la Sanidad Divina? Es el don de poder otorgado por el Señor a través de la obra de su Espíritu Santo a la Iglesia de Cristo, nosotros que formamos el cuerpo de Cristo, los creyentes para sanar sobrenaturalmente enfermedades y dolencias.

La Sanidad es uno de los grandes beneficios que hoy el creyente recibe gracias a Cristo por su muerte expiatoria.

Los Evangelios nos enseñan que el Señor Jesús envió a sus discípulos a anunciar el mensaje del Reino de los Cielos, las Buenas Nuevas y les dio poder  y autoridad para sanar enfermedades. Primero fue a los doce Apóstoles  esto lo podemos ver en Lc 9:1,6 después fue a los setenta Lc 10:1, 9 y finalmente a cada creyente en particular  como señal que se manifestaría y seguiría a los que creen, Mr 16:18.

Hay un pasaje muy interesante en el Nuevo Testamento que me gustaría resaltar: Cuando Juan envió a sus discípulos a Jesús para preguntarles si Él era el Mesías, o esperaban a otro, el Señor les respondió sanando en esa misma hora a muchos de enfermedades y plagas. Después los instó a ir a donde Juan a contarles lo que ellos habían visto y oído. Él demostró con hechos que era el Mesías y que la Sanidad formaba parte de su Ministerio. Juan como su precursor y conocedor de las profecías lo debía saber, Is 35:5-6, 53:4-5. Ver también los siguientes versículos bíblicos Mt 8:17, 10:7-8, Mr 6:13,16:18,  Lc 4: 18-19, y Stg 5.14-15.

Jesucristo vino para rescatarnos de la maldición del pecado y la enfermedad es parte de ella. Satanás es el causante de la enfermedad y de la muerte, Lc 13:16, He 2:14, pero Cristo vino a deshacer las obras del diablo, Hch 10:38, I Jn 3:8. 

La obra redentora de nuestro Señor es completa, cubre el pecado y todas sus consecuencias, por tanto sí la enfermedad vino por causa del pecado, era entonces que la Sanidad Divina  fuera incluida en el plan de Salvación de la humanidad. Jesús llevó en la cruz  nuestro pecado con todas sus implicaciones.

Lo cierto es que tanto la conversión como la sanidad van de la mano, la Palabra de Dios nos da fe de este hecho. Hay enfermedades que vienen a la persona como consecuencia directa del pecado de ella, Jn 5:14. Otras están condicionadas al comportamiento de los pueblos, Ex 15:24,26. Dios hizo al hombre perfecto, pero este contaminó su cuerpo al infectar su alma con el pecado, por eso existe la enfermedad.

La Sanidad Divina es un regalo de Dios con la humanidad, veamos algunos propósitos de la misma:

§Hch 10:38, para sanar los enfermos y destruir las obras del diablo.
§ Mr 16:18, para confirmar las palabras de Jesús.
§Hch 4:29-30, para que el poder del Señor siga manifestándose a través de sus siervos.
§Jn 6.2, Hch 3.15-16, para convencer a los incrédulos de la verdad del Evangelio de Cristo y atraerlos a Él.
§Mr 16:15-18, para contribuir a la evangelización del mundo, etc.

Palpablemente la Sanidad Divina es tan actual en este tiempo como lo fue en los años que Jesús estuvo en el mundo, como lo fue cuando sus Apóstoles predicaban de Él y esta a la entera disposición de todos los creyentes que tengan fe y crean que IRREVOCABLES SON LOS DONES Y EL LLAMAMIENTO DE DIOS, Ro 11:29.

No hay un solo versículo en las Sagradas Escrituras que nos indique lo contrario. Creyentes de todas las épocas han creído en la Sanidad del Señor  y como Él esta vivo les ha respondido sanándolos.

Quiero que sepan que el Señor no ha derogado, ni modificado este don, actualmente lo esta manifestando mundialmente a través de sus siervos. La Palabra de Dios es viva y siempre esta lista para quién la cree y la quiera utilizar. El creyente se apropia de la Sanidad por la fe.

Jesús no pudo realizar  milagros en su Tierra  Nazaret, por causa de la incredulidad de sus habitantes, Mt 13:58. Cuando nuestro Señor iba a efectuar algún milagro, procuraba y promovía la fe del solicitante y procedía de acuerdo a ella, Mt 8:13, 15:28, 17:20, Mr 5:34.

En una ocasión cuando unos ciegos pidieron a Jesús a voces que los sanara, Él les pregunto ¿CREEIS QUE PUEDO HACER ESTO? Ellos contestaron afirmativamente y Él les dijo: CONFORME A VUESTRA FE OS SEA HECHO. Mt 9:27-3. Es conforme a nuestra fe que la Sanidad se hace efectiva en nuestra vida. El Señor es galardonador  de los que creen en Él, He 11:6.

Próxima predica “Pasando por el Fuego” no te la puedes perder…….

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »