4 de junio de 2011

I Parte: El Hombre, de la Caída a la Redención


I Parte

La Biblia nos dice en Génesis 2:7 “Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”. Esta afirmación excluye todas las teorías humanas posibles sobre el origen del hombre, además que contesta con seguridad como fuimos creados y quien lo hizo. También la Biblia libro inspirado por el Espíritu Santo nos asegura que somos una creación especial de Dios por ser hechos a su imagen y semejanza.

Génesis 1.26-27, 2:7, Salmo 119:73, 139:13.

La naturaleza del hombre esta formada por espíritu, alma y cuerpo

El ser humano esta formados por una parte física (cuerpo) y una parte espiritual (espíritu y alma).

El Cuerpo 

El cuerpo, es aquel que coloca al hombre en contacto con el mundo físico, la Biblia lo llama edificio y casa en II Corintios 5:1 y es Templo del Espíritu Santo para el creyente en Cristo.

Nuestro cuerpo es conocido como la máquina más maravillosa de la creación, se ha escuchado de tecnología y de innovadoras computadoras que ocupan enormes espacios, sin embargo ninguna se compara con la mejor computadora del mundo el cerebro humano creado por Dios. Los actuales sistemas de comunicación jamás superaran el sistema nervioso central del ser humano situado en el cerebro y en la médula espinal de la columna vertebral. 

Una central telefónica de una empresa con sus múltiples centrales y redes de comunicación interna y externa puede ser algo extraordinario, pero nunca se podrá comparar con  las ramificaciones del sistema nervioso central del hombre que comunica entre sí las diferentes partes del cuerpo, el mismo dirige, coordina y controla las actividades de todo el organismo, lo que sentimos y hacemos consciente, inconsciente tiene su origen el sistema nervioso central.

El cuerpo humano es perfecto y todos sus sistemas como el digestivo, respiratorio, circulatorio, reproductivo etc. Ellos trabajan armónicamente para su buena salud y funcionamiento. No obstante la enfermedad vino como consecuencia del pecado.

Es de resaltar que debemos cuidar, alimentar y proteger nuestro cuerpo, al igual que el espíritu. Es en la parte espiritual que el hombre decide si encamina su cuerpo al pecado o lo santifica para Dios. El cuerpo humano resucitará y todos daremos cuenta a Dios por lo que hicimos mientras estuvimos viviendo en este planeta, Romanos 14:12, II Corintios 5:10. Si somos de Cristo nos tocará gozar del eterno bien del Señor, pero si fuimos incrédulos iremos a la eterna condenación en la cual seremos apartados de Dios para siempre, Apocalipsis 20:11-15.

El Alma

Por otra parte el alma, nos hace conscientes de que existimos, ella se vale de los órganos corporales para expresarse y recibir impresiones, tanto el cuerpo como el espíritu se manifiestan a través de esta.

Una vez que el alma sale del cuerpo, la persona muere, Génesis 35:18 y al resucitar ella vuelve, I Reyes 17:21.  La verdad es que Cristo vino a este mundo a salvar almas porque estás son inmortales.

En el alma encontramos las facultades psíquicas del ser humano, además de la personalidad y la individualidad. El Señor Jesucristo en Mateo 12.30 nos manda amar a Dios con todo nuestro corazón (aquí donde se guardan los sentimientos), con toda nuestra mente (donde están guardados nuestros pensamientos) y con toda nuestra alma (todo nuestro ser, carácter, conciencia y voluntad).

Adán es la fuente de todas las almas y esa es la razón por la cual todos somos pecadores. La palabra de Dios dice: “el alama que pecare, esa morirá” Ezequiel 18.4 porque es el alma que peca y usa el cuerpo para lograr su fin. Gracias a Cristo el hombre ha recibido dominio propio II Timoteo 1:7 y este al presentar su cuerpo al Señor, Romanos 6.12-13,19 lo usa para la gloria de Dios, Colosenses 3:17. 

En II Corintios 5:10, indica que durante el tiempo en que el alma esté en el cuerpo, responderá a Dios por lo que haga a través de él. El alma es la parte sensible del hombre donde siente, desea y piensa, Mateo 11:28-29. 

El alma del ser humano esta equipada por el corazón, la mente, la conciencia y la voluntad.

El corazón, es aquel lugar donde sentimos. Los sentimientos y las emociones son importantes en la vida del ser humano. La Biblia dice que el corazón es engañoso, Jeremías 17:9 pero Dios da un corazón para que lo conozcamos Jeremías 24:7.

No obstante el mundo dice que los sentimientos son incontrolables, pero la Biblia nos enseña todo lo contrario II Corintios 13:11, Filipenses 2:2, I Pedro 3:8. Los hombres son responsables ante Dios por lo que sienten, Él nos manda amar aún a nuestros enemigos, Mateo 5:44, esto podemos hacerlo a través de su infinita ayuda, porque su amor ha sido derramado en nuestros corazones, Romanos 5.5 y su paz nos guarda íntegramente, Filipenses 4:7.

La mente, no es más que la facultad otorgada por Dios al ser humano para pensar, razonar, imaginar. Ahora bien para el mundo los pensamientos son indóciles, sin embargo la Biblia enseña que la paz de Dios guarda nuestros pensamientos, Filipenses 4:7 y tenemos dominio sobre estos Filipenses 4:8.

La mente de un pecador es depravada porque esta en tinieblas, pero una vez que recibe al Señor Jesús en su vida, Colosenses 1:13, I Pedro 2:9 puede ser transformada y renovada completamente por Dios Romanos 12:2, Efesios 4:23.

La conciencia, es aquella que nos permite discernir entre el bien y el mal, la conciencia es el vigilante de nuestra alma, Romanos 2:13-15. La conciencia es la que nos dicta en la mente y el corazón cuando elegir o rechazar algo. Nos hace un llamado a las virtudes y la moral. El hombre que no esta regenerado desatiende a su conciencia hasta cauterizarla y corromperla, I Timoteo 4:2, Tito 1:5. Sin embargo por ella somos responsables ante Dios I Timoteo 1:19, I Pedro 3:16, Hebreos 9:14. La Biblia nos exhorta a mantener una buena conciencia, I Pedro 3:21. La sangre de Cristo limpia nuestras conciencias, Hebreos 9:14. La conciencia es uno de los medios que Dios utiliza para hablarle al hombre.

La voluntad, aquella por medio de la cual podemos decidir, con ella elegimos lo que nos agrada o rechazamos lo nos disgusta. El Señor nos hizo con libre albedrío, pero obligados a responder ante Él por nuestras decisiones. 

No podemos responsabilizar a Dios por el resultado de nuestras elecciones. El Señor ha establecido sus leyes, ordenanzas cuyo cumplimiento o quebrantamiento lleva consecuencias. 

Muchas veces cuando enfrentamos una determinada situación utilizamos nuestra mente para razonar, pero el razonamiento es afectado por nuestros pensamientos y por la conciencia, lo que influye en nuestra voluntad.

El acto más importante de la voluntad humana es decidir el destino eterno de su alma. Si el alma decide tomar a Dios en su vida por medio del Evangelio de Cristo, alcanzará la salvación y por ende la vida eterna, pero si rechaza el regalo más importante, el ofrecimiento divino, la ira de Dios continuará sobre él llevándolo a un destino de condenación eterna, Colosenses 3:6, Efesios 5:6.

De todas las decisiones que el ser humano pueda tomar en su vida, hay una en especial que es eterna y para siempre “La gran decisión” esta en Jesús.

El Espíritu

El espíritu nos hace estar conscientes de la existencia de Dios. Cristo vivifica nuestro espíritu, I Corintios 15:22, Efesios 2:1-2. La Biblia nos revela que somos almas vivientes, I Corintios 15:45 haciendo énfasis a nuestra naturaleza espiritual. 

Cuando el aliento de Dios entro en el hombre, Génesis 2:7 se convirtió en su espíritu y cuando ese espíritu hizo contacto con el cuerpo, dio como resultado la vida del alma. El espíritu afecta las facultades del alma, sí el espíritu esta muerto, el individuo será un hombre natural, sí este ha sido regenerado por la sangre de Cristo será un hombre espiritual, sí se trata de un redimido que no alimenta su espíritu, será un hombre carnal, I Corintios 2:11- 3:3. Lo que tenemos en el espíritu se manifestará a través de nuestra alma, así por ejemplo: la mentira, santidad, orgullo, inmoralidad, etc. 

El Apóstol Pablo identificó el espíritu humano como el hombre interior, Romanos 7:22-25. El cuerpo nos hace conscientes del mundo, el alma de nosotros mismos, y el espíritu Dios.

Génesis 1:26, 2:7, I Corintios 15:45, I Tesalonicenses 5:23.

0 comentarios:

"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »