7 de agosto de 2011

Viviendo la Adoración


Uno de los misterios del Evangelio es el costo o el precio de la adoración. Las misiones en la predicación del Evangelio, anunciar y proclamar el mensaje de salvación, un mensaje de esperanza, las buenas nuevas, el Evangelio de Jesucristo, nuestra fe, darla a conocer a las naciones es exteriorizar la adoración del reino.

“Y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”. Efesios 6:19-20

Caminar con el mensaje de salvación es el viaje de peregrinación más intenso que un hijo de Dios haya podido experimentar, la Biblia dice que somos extranjeros en esta tierra, que estamos de paso, es realmente una aventura ser seleccionado por Dios, nuestro Elohim para emprender el viaje a las misiones de ir por el mundo anunciando el único mensaje de salvación, el que Dios entrego a sus discípulos, dar a conocer el misterio del Evangelio ¡no es apasionante esto!

Muchas personas emprenden viajes, pero les aseguro que este viaje nunca jamás lo olvidarán porque esto es algo completamente de entrega y compromiso con Jesús. Predicar el Evangelio de nuestro Mesías es realmente un acto de adoración. En donde cualquier cosa puede pasar!

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! Isaías 52:7

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Romanos 10:15

El Evangelio que predicamos es Santo y debemos como creyentes guardar íntegramente la santidad de la palabra que se predica, porque un día daremos cuenta a Dios por ella, la palabra que predicamos tiene el poder de salvar y transformar vidas, ella es aliento, espíritu y vida, es Jesús cara a cara, por esta palabra somos justificados, redimidos, salvos. Cuando predicamos el Evangelio de Jesús estamos manifestando su reino aquí en la tierra, estamos adorando al que vive por los siglos, es cuando entregas tu corazón, es amor puro, más allá de los dones y talentos. Dios nos pide amor sin medida, ese amor que es capaz de recorrer fronteras, que no conoce la limitación, cuando Dios envío a su hijo Jesús, Él derramo su amor sobre este mundo, esa es la adoración más grande que haya oído.

El Apóstol Pablo habla de un camino de mayor excelencia, se refería que más allá de el hablar en lenguas y profetizar, además de los dones del Espíritu, había algo que él había descubierto de hecho el quiso exponerlo a quienes les predicaba, quizás en ese momento no estaban preparados para recibir dicho mensaje, lo cierto es que él lo expuso y hasta nuestros días el mensaje esta plasmado en las escrituras, eso quiere decir que al Espíritu Santo le interesaba que todos nos enteráramos, ese camino de mayor excelencia era el amor.

Muchos quieren conocer y tener las riquezas que manifiesta la palabra de Dios, experimentarlas y poseerlas, lo verdadero es que esas riquezas son las profundidades del Evangelio, sumergirse en Él y conocer el verdadero propósito de Dios con los hombres, que nos sea revelada su voluntad algo que va más allá de nuestros sentidos y emociones, de lo que la mente humana piensa. Cuando estas riquezas nos son entregadas comienza la batalla y las luchas y no es que no se hubiesen manifestados sino que ahora son más intensas porque estas viviendo y conociendo el reino de Dios, estas comprendiendo lo que es el amor del cual Dios un día hablo.

Y por ese amor muchos padecieron persecuciones y toda clase de sufrimientos, a través de la historia nos hemos enterado de lo acontecido a los apóstoles del Señor: “A Jacobo hijo de Zebedeo fue decapitado por su fe, Andrés fue crucificado, al igual que Felipe, Bartolomé, Judas y Simón el zelote. Matías murió apedreado en Jerusalén, Simón Pedro fue crucificado cabeza abajo. Y Jacobo el hijo de Alfeo le molieron la cabeza a golpes a la edad de noventa y cuatro años. Muchos de los otros discípulos y primeros seguidores de Jesús fueron también torturados y martirizados por su fe”. Este es un extracto sacado del libro Fox Book of Martyrs, un vistazo a la  muerte de los discípulos.

Sin embargo lo que hace que un hombre de Dios sea sostenido en este caminar, es su comunión y relación con Dios, estos grandes hombres de Dios conocieron y vivieron al máximo lo que es dar su vida por Jesús, ellos conocían el modelo y diseño de Dios en sus vidas, entendieron perfectamente el sacrificio de Cristo con esta humanidad, comprendieron el amor de Jesús por ellos y este mundo, ellos llegaron al propósito de porque vinieron a este mundo y ahora esperan por nosotros el reino de los cielos, ciudad a la cual iremos todos los que hemos seguido al Señor.

El amor es lo más valioso que un discípulo de Cristo puede tener y que logra experimentarlo cuidará esta semilla como su más preciado tesoro, su primer amor, lo compartirá y hablará de Él, no se cansará sino que querrá que todos lo experimenten. Ese amor por el cual uno vive hace que te conviertas en un sacrificio de adoración para Dios. Hemos llegado al lugar indicado y el altar esta construido con el fuego y la leña ¿dónde esta el cordero? pregunto Isaac a su padre Abraham, el dijo que el Señor lo proveerá. Todo esta en su lugar cierto, pero donde esta el sacrificio. A través de Isaac recibimos una de las más grandes enseñanzas sobre la ofrenda y la adoración, uno de los principios más importantes acerca de la verdadera adoración en espíritu y en verdad “el sacrificio” ¿dónde está el sacrificio?

Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Génesis 22:7

Nosotros somos el sacrificio que Dios quiere ““Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. Romanos 12:1

Sí como sacrificio vivo, santo y agradable en la presencia de nuestro Señor, es el acto de adoración que Dios espera de sus hijos, de hecho Él mismo Dios se nos revela en las escrituras diciendo ustedes son los que quiero como mi gran ofrenda de adoración, no quiero otra cosa, los quiero a ustedes, es a ustedes lo que yo quiero en mi altar, en mi presencia. Nos han sido entregadas en nuestras manos un gran tesoro es como oro en polvo, sabes lo que digo! Tener el gran privilegio de estar en la Corte Celestial del Rey de Reyes y ser uno ese sacrificio de adoración, estar en su altar viviente y adorarle.

Es un verdadero privilegio poder adorar a nuestro Dios, gracias a Jesús podemos llegar confiadamente al trono de la gracia y expresar nuestros más íntimos y puros sentimientos al Señor, podemos hablar sin ningún temor y decirles cuanto le amamos, estar en su cámara secreta es toda una experiencia, sí hay algo que yo quiero vivir intensamente siempre en esta vida es adorarle a Él, no perderme ninguna de sus citas, de sus llamadas de madrugada y en el día comunicarme en mi mente y pensamientos con Él, abrir las sagradas escrituras en el momento justo indicado y antes que amanezca presentarme ante Él sabiendo que nos espera apasionadamente Santo, Santo, Santo Él es Dios.

Me aproximo despacio al lugar secreto, en silencio y extiendo mis manos  comienzo a glorificarle por su grandeza, a adorarle por su santidad, por su amor, dándole gracias por su bendición y cuidado por todo lo que Él es nuestras vidas. No deje de visitar el lugar santísimo, no postergue sus citas con Dios, no falte a las reuniones con el Señor, Él lo esta esperando a usted, Él anhela cenar con usted y quiere derramar su amor y manifestársele porque le ama. Muchas veces las palabras no salen de nuestros labios, solo un llanto que lo llena todo, un gemido que expresa todo lo que quería decirle, después de la adoración un paso a la oración y una cosa lleva a la otra, ahora es Él expresándose e intercediendo, ¡no es maravilloso! todos somos intercesores, oremos unos por otros “Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”. Y “Amarás  a tu prójimo como a ti mismo”. Toda una proclamación de adoración al que vive por los siglos……

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »