1 de noviembre de 2011

Enseñando en mi Propia Tierra


Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? Mateo 13:54

Jesús nos hace un llamado de enseñar el Evangelio, prediquemos en nuestra propia tierra para que se cumpla lo que está escrito: las gentes decían: ¿De dónde tiene este esta sabiduría y estos milagros? Cuando obedecemos al Señor, buscando y haciendo su reino y justicia todas las demás cosas nos serán añadidas.

Un principio básico es buscar el reino de Dios, una forma de hallarlo es a través de Cristo, leyendo y escudriñando el mensaje del Evangelio y transmitiéndolo a otros, también es haciendo justicia es decir esparciendo la semilla del conocimiento, de la vida eterna, dando a conocer el plan de salvación.

Como Jesús, hemos sido enviados a predicar en nuestra propia tierra, hay mucha gente a nuestro alrededor que desea saber y escuchar algo de ti, comparte lo que te ha sido conferido de parte de Dios, habla de ese regalo que ha cambiado tu vida y te ha transformado en otra persona, la Biblia dice “ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” todos los días tienes la oportunidad de transmitir algo poderoso que ha sido sembrado con amor en tu corazón. Decídete a compartir con otros el Evangelio. 

Muchas personas que tu conoces y que nunca haz visto necesitan de una palabra de fe, que bueno que tú eres ese instrumento, comienza ahora ha hablar lo que haz visto y escuchado, lo que haz experimentado de lo cual puedes dar testimonio es precisamente la herramienta que salvará y ayudará a esta sociedad. Que ser humano después de haber vivido una experiencia con Dios se va a quedar callado, hay algo que nadie podrá robarte y quitarte jamás y es la revelación vivida que haz tenido con Jesucristo.

A cuantos no nos ha ocurrido, que todos los días transitamos por el mismo camino y con el mismo horario y vemos las mismas cosas, las mismas situaciones, debemos aprovechar las oportunidades que se nos dan para servir, para que seamos entes de transformación, pacificadores. El Señor quiere que establezcamos su reino aquí en la tierra, comenzando con tu propia tierra, con los conocidos, los que solo de vista conoces, y los que nunca haz tratado. 

Todos los que vivieron en el pasado una experiencia con Cristo dieron su testimonio, fueron evangelistas y grandes predicadores, porque abrieron su corazón y compartieron algo que significo mucho en sus vidas, para servir solo se necesita tener disposición en el corazón.

Aún Cristo sigue haciendo milagros, lo cierto es que la Iglesia de Jesucristo habita en nuestro interior y adonde vallamos anunciando este mensaje de fe, las personas serán salvas y comenzarán a formar parte de la Comunidad más grande del reino. Todos hemos sido llamados  a la Gran Comisión, enseñando en nuestra propia tierra y adonde Dios nos quiera llevar.

La Gran Comisión comienza cuando decides compartir con otros esa semilla que transformo tu vida. Hoy día la gente transmite tantas cosas, pero a veces nos olvidamos de transmitir lo más importante “la verdadera espiritualidad” es necesario establecer el reino de los cielos, formar parte de la Gran Comisión es un privilegio, porque aquella es una delegación de personas escogidas por Dios con el propósito de predicar el Evangelio dando a conocer lo que Jesucristo hizo por esta humanidad.

Hoy día se habla de tantas filosofías y doctrinas humanas que ofrecen un camino a la espiritualidad o un supuesto estilo de vida espiritual que no podrá jamás dotarnos de la eternidad y mucho menos  a la inmortalidad, hay tanta confusión que ha estado llevando a la sociedad a cometer muchos errores, sobre todo las culturas de los pueblos, Cristo ofrece un estilo de vida garantizado y perdurable, una libertad espiritual sin manipulaciones, ni sectarismo. Es importante predicar el Evangelio, nuestra tierra lo necesita, no podemos dejar pasar el tiempo, ni las horas. Los días transcurren y las personas se pierden, se ahogan en sus propias ideas sin saber que hay un plan que puede cambiar su estilo elemental de vivir.

Jesús se preocupo mucho por Israel y tomo muy en serio el plan que su Padre le había mostrado de predicar primeramente en su tierra, había tantas cosas por ordenar y corregir, tantas cosas por aclarar y moldes que romper, cosas por reestructurar y construir, cosas por dejar como herencia a sus primeros discípulos y al resto de las naciones.

Jesús se preocupo por dejar bien establecida la palabra de Dios primeramente en su tierra la que le vio nacer, él quería dejar una marca, una huella que cambiaría la historia para siempre, ese ejemplo debemos seguir, dejemos esa marca en la región donde vivimos, al pasar el tiempo algún gran testimonio, milagros serán contados de ese lugar donde usted se esforzó.

Y es así como comienza las historias a contarse, esas que uno se sienta debajo de un árbol, o en un banco, o quizás una hamaca en el patio de una casa, o cualquier otro sitio diciendo “oye hace un tiempo atrás conocí a una persona que me habló de Cristo y aún conservo este tratado, o esta palabra, mira como esto transformó mi vida, la visita inesperada que viví aquel día, los derrepentes de Dios”.

La entrega, la persistencia, la insistencia logrará que las almas conozcan al Señor Jesús y su divina voluntad, muchas personas han querido que deje esto de predicar en las calles y en la web, muchos han querido que deje de hacer esto y me presentan todo tipo de ofertas. A medida que pasa el tiempo me doy cuenta que hay un gran propósito de Dios en mi vida,  ¿Ha quién he de agradar, a Dios o a los hombre? Hay algo que quizás tu tienes amigo lector, hermano en Cristo y que Satanás y los hombres te quieren robar porque les afecta lo que haces, lo que sea que Dios te mando hacer no renuncies, ni lo abandones, ni lo dejes, sigue adelante, avanza y predica en la tierra que Dios te mando a predicar, no te distraigas, concéntrate en el plan de Dios. 

Estando pues firme ceñidos los lomos con la verdad, vestido con la coraza de justicia, calzados los pies con el apresto Evangelio de la paz, con el escudo de la fe, con el yelmo de la salvación y la espada del espíritu que es la palabra de Dios. Prosigo a la meta del supremo llamamiento que es Cristo Jesús.

“Predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento”.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »