20 de junio de 2014

COMPARTE TU FE



Después de haber vivido una experiencia personal con el Señor Jesús y caminar con él, una de las bendiciones  más grandes es llevar  a otros al Señor Jesucristo. La buena noticia es que Dios desea usarte a ti, como su instrumento para hablarles  de Cristo a otros.

Jesús nos dio esta comisión  cuando dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos”. Marcos 16:15.

Este mandato maravilloso es mejor conocido como la “Gran Comisión”. Compartir la fe es algo que Jesús desea y demanda de cada uno de nosotros.

¿Cómo podemos hacerlo? La Biblia dice que debemos estar listos para dar una respuesta a todo el que nos pregunte acerca de la esperanza, que tenemos en Jesús. 1ª de Pedro 3:15-16.

No necesitas ningún entrenamiento para compartir tu fe, un corazón cambiado es lo único que necesitas, para empezar a compartir  tu fe con otros.

Te exhorto a que leas en compañía mía este pasaje del Evangelio de Juan:

Jesús sana a un ciego de nacimiento

 “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé”.
  
Los fariseos interrogan al ciego sanado

“Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron”.
  
Ceguera espiritual

“Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece”.  Juan 9:1-41.
  
Tal vez una de las principales razones por las que muchos cristianos no comparten su fe, es que no se sienten competentes para hacerlo y podrían argumentar ¡Es que no estoy preparado para hablarle a nadie sobre Dios! En realidad una vez que invitaste a Jesús a ser tu Señor y Salvador, puedes comenzar a hablarles a otros acerca de tu nueva fe.

Este pasaje trata sobre un hombre ciego cuya vista fue restaurada cuando Jesús toco sus ojos. Después que Jesús sano a este hombre, ciertos dirigentes religiosos (fariseos) lo atacaron haciéndoles preguntas sobre Jesús. Pero hubo una respuesta sabia a una situación difícil, el dijo: Yo no sé si es un pecador, pero lo que sé  es que yo antes era ciego ¡Y ahora puedo ver! (vers. 25).

De alguna manera u otra hemos estados ciegos también por causa del poder engañoso del pecado. Observa con detenimiento lo que la Biblia dice “Satanás, quien es el dios de  este mundo, ha cegado la mente de los que no creen. Son incapaces de ver la gloriosa luz de la Buena Noticia”. 2ª Corintios 4:4.

Que generoso y bueno es Dios que decidió un día abrir nuestros ojos para que viéramos nuestra verdadera necesidad espiritual, y nosotros respondimos al mensaje del Evangelio. Y aunque no seamos grandes eruditos bíblicos, aún así conocemos mucho más del Evangelio que otros y logramos comenzar con eso.

Igual que el hombre ciego, podemos decirle a otros: “Yo antes era ciego ¡pero ahora puedo ver!

Ser receptivo  a la dirección de Dios, el Señor no mira tanto tus habilidades sino la disponibilidad que hay en tu corazón de servirle.

Deseo que leas este pasaje Bíblico sobre la evangelización:

Predicación del evangelio en Samaria

 “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, le predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad.

Felipe y el etíope

“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este:

 Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila,  Así no abrió su boca.  En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”. Hechos 8:4-8,26-38.

Este texto muestra dos formas de evangelización. Al principio del pasaje vemos a Felipe involucrado en un evangelismo en masa (vers.4-8), hacia el final del capítulo se puede apreciar que Felipe está tomando parte en un evangelismo de persona a persona, con el etíope (vers.26-38).

Este texto tiene una enseñanza que a mi consideración me resulta una gran fórmula para todo creyente, se observan tres principios para una evangelización efectiva y práctica.

1-    Felipe es guiado por el Espíritu Santo: En el (vers. 29), esto puede hacer la diferencia al compartir nuestra fe. Puede ser una impresión, un impulso, un sentir, un deseo, una carga que uno siente por otro, de hablarle acerca de tu fe. Te recomiendo que leas Hechos 17:16-31. Al igual que Felipe, siempre debemos estar dispuestos a hacer lo que Dios nos ordena. Ese es el reto del verdadero seguidor de Cristo.

2-     Felipe obedeció la dirección de Dios: Sabes que Felipe hizo lo que Dios le dijo que hiciera y sin demoras (vers. 27). Jesús dice. “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen”. Juan 10:27. Cuando el Señor nos ordena hacer algo es mejor obedecer porque en la obediencia hay bendición y siempre estar listos al servicio de predicar la Palabra de Dios. 2ªTimoteo 4:2.

3-     Felipe conocía la Escritura: Utilizó la Escritura que el hombre iba leyendo como un punto de partida, a esto le llamo la sagacidad de un guerrero de Dios. Luego uso otros pasajes para hablarle al etíope acerca de Jesús (vers.35). Conocer la Palabra de Dios es importante para todo aquel que desea guiar a otros a Jesucristo.

Comprendamos la sencillez del Evangelio, el mensaje del Evangelio puede que te resulte muy sencillo, sin embargo es poderoso, es un arma que destruye todo lo imposible.

Proclamando a Cristo crucificado

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. 1ªCorintios 2:1-5

El apóstol Pablo hace énfasis en recordarnos que lo más importante del mensaje del Evangelio es la historia de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Al compartir el Evangelio con otros te aconsejo que tomes en cuenta estos dos puntos:
 
1- Recuerda la sencillez del Evangelio: Bien, la gente necesita saber, reconocer y aceptar que son pecadores y que su pecado los separa de Dios. Más Jesús vino para unir a la humanidad con Dios. ¿Qué significa el sacrificio de haber muerto en la cruz? Al morir en la cruz todos los pecados de la humanidad automáticamente fueron puestos sobre él, pagando totalmente la pena por esos pecados. Tres días después de su crucifixión se levanto de los muertos, demostrando que era el verdadero Hijo de Dios y él único que podía pagar por nuestros pecados.

2- Reconoce el poder del Evangelio: Aunque el mensaje del Evangelio se vea sencillo, es increíblemente poderoso. El apóstol Pablo escribió: “Pues no me avergüenzo del Evangelio (Buena Noticia) acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen”. Romanos 1:16. Me encanta este versículo porque lo dice todo. Proclama con firmeza el Evangelio de Jesucristo porque es poder en acción.

Esta es la parte que más me gusta de este escrito. Comparte tu propia historia: Sabías que tu testimonio personal con el Señor Jesús tiene poder, nunca subestimes la fuerza que produce.
Esta lectura sé que te animará a entender porque es importante que compartas tu historia.

Defensa de Pablo ante Agripa

“Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia”.

 Vida anterior de Pablo

 “Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos; los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo. Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?
  
Pablo el perseguidor

 “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras”.


Pablo relata su conversión

 “Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.


Pablo obedece a la visión

 “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén,  y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

Hechos 26:1-23.

Una herramienta tangible para evangelizar es precisamente tu historia o testimonio de cómo has llegado a conocer personalmente a Jesucristo. El apóstol Pablo utilizó este seguro método cuando se presento frente al rey Agripa. El estilo de Pablo es realmente atractivo y muy elocuente porque comienza la presentación del Evangelio explicando como el llegó a tener una relación personal con Cristo, para luego continuar con la presentación misma del mensaje del Evangelio (vers.19-23).

La historia de tu salvación personal tendrá un punto en común con alguien que no cree. Puedes compartir cómo era tu vida y tus actitudes antes de conocer a Cristo, explicar los cambios que se han producido en ti. Cuando el no creyente ve que tu vida coincide con la de él, estará más dispuesto a tener puestos los cinco sentidos en lo que tienes para decir.

En este período de tiempo Dios está derramando el poder de su Espíritu Santo con gran poder en acción, nosotros estamos listos para consumir y producir muchas de estas tantas ideas que el regala. ¡Este blog es una de esas extraordinarias gracias de Dios. Hay muchas cosas que tu puedes hacer para compartir tu fe y ganar la humanidad para Jesús, que esperas, usa lo que tienes a mano y comienza ya!

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »