1 de junio de 2014

VIDA DE UN GUERRERO


Cuando hablamos de guerra espiritual nos referimos a un estilo de vida, en donde el creyente debe estar preparado espiritualmente de manera continua, en todo tiempo.

Una de las cosas que todo guerrero en Cristo debe tener presente es el hecho de mantener una conciencia guerrera de la batalla espiritual que se está forjando en el mundo espiritual y que se manifiesta en nuestro diario vivir.

La guerra espiritual requiere de estar espiritualmente en guardia, debido a que la guerra se revela tanto en el exterior como en el interior de la persona ocupando nuestra mente, pensamientos y corazones. Nosotros no solo combatimos contra el mundo y el diablo sino que hay un campo aún más fuerte nuestra naturaleza pecadora, la cual tiene deseos contrarios a Dios.
El apóstol Pablo nos recuerda de esta verdad. “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de las fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 2ªCorintios 10:4-5 RV60
En otro versículo de la Biblia dice esto: “No os conforméis  a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. Romanos 12:2 RV60
Una de las cosas que suele ocurrirle a algunos guerreros, es que muchas veces caen en actitudes destructivas, negativas y una falsa disposición mental, todo esto lo único que trae como consecuencia es debilidad espiritual y un gran desgaste físico, emocional y espiritual. Al mantener esas malas actitudes, solo te acarreará estorbo y tropiezo para ti mismo, lo cual entorpece tu relación con Dios, dándole una puerta abierta al diablo para que se filtre en nuestras vidas y disminuya nuestra eficacia en la guerra espiritual. No podemos permitir que nuestra naturaleza pecaminosa y los deseos pecaminosos nos dominen.
“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidad, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21 NVI
La característica principal de la naturaleza pecaminosa es que siempre está tratando de complacerse así misma, desechando a Dios. Vivir para sí mismo es una trampa en la que se cae fácilmente, exteriormente puede parecer que una persona vive para Dios, pero interiormente puede ser que es complaciente al pecado. Sin embargo muchas personas con naturaleza pecaminosa pueden estar realizando buenas obras, incluso ellas mismas se hacen parecer buenas, pero sus motivos internos informan otra cosa, se dirigen al ego. Y sí, muchos confían en sus buenas obras para su salvación pero la realidad es que deben buscar perdón por medio de Jesucristo.
En efecto, Jesús advirtió: “Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; ¡apartaos de mí, hacedores de maldad!”. Mateo 7:20-23 RV60
Lo cierto es que aunque esa naturaleza pecaminosa tenga la apariencia de inofensiva, el apóstol Pablo dijo que esta nos puede llevar a la muerte espiritual y hasta física. Estos son los resultados de vivir bajo una naturaleza pecaminosa:

“La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios” Romanos 8:6-8 NVI

La naturaleza pecaminosa opera en tres áreas en el Espíritu, alma y cuerpo. La Biblia dice que “Dios es Espíritu y los que le adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad”. Juan 4:24 RV60.
La humanidad fue creada a imagen y semejanza de Dios, Génesis 1:26-27. Sabiendo que Dios es Espíritu, Él creó al hombre como ser espiritual. El hombre fue diseñado con el propósito de comunicarse con Dios, además de adorarlo por medio de su espíritu.

A la humanidad, le fue entregada el alma, esta creada como el espacio de consciencia del ser humano y como la expresión  de su personalidad. Ella está formada por la mente, las emociones, y la voluntad, además de conectar los aspectos físicos y espirituales de la naturaleza del mortal.

Respecto al cuerpo, fue creado como la casa física, en la cual el hombre, el mortal habitaría y con el cual interactuamos con el mundo físico a través de los sentidos.

Adán y Eva los primeros seres humanos creados por Dios. Originalmente la naturaleza espiritual de ellos estaba totalmente entregada a Dios (recordemos que Dios es Espíritu), mientras vivían sus vidas, tomaban decisiones y cuidaban de la tierra, su espíritu, alma y cuerpo mantenían una comunión con Dios, de agradarle, por lo tanto las tres partes de su naturaleza humana funcionaban en armonía y quietud la una de la otra con su Creador.

Hasta que un día, Adán y Eva rechazaron la Palabra de Dios y la autoridad del Espíritu Santo, para seguir los consejos del diablo,  como consecuencia de aquel pecado llegaron a estar espiritualmente muertos, perdiendo la armonía de vivir con Dios. A causa de esta rebelión la naturaleza del hombre se volvió corrupta y pecadora, porque sus mentes y sus cuerpos ya no estaban dirigidos por el Espíritu de Dios, fue así como el pecado entro al mundo en el cual habitamos todos.

El alma de cada ser humano caído se reduce a ser un seguidor de sus inclinaciones pecadoras, bajo sus propias pasiones, esclavizado y enredado por los engaños de Satanás, los cuales se oponen a Dios. En este sentido el espíritu del hombre caído esta muerto y el alma que no ha recibido perdón por medio de Jesús está controlada por sus deseos carnales y sus propias concupiscencias.
De hecho el apóstol Pablo hablo de este terrible estado: “Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. Efesios 2:3 RV 60
La guerra espiritual más fuerte que libra el hombre es hacer la voluntad de Dios, el diablo solo se dedica a agregar dificultades a la humanidad, conociendo sus debilidades, continúa tentándolos para que desobedezcan al Señor. Nos queda claro entonces, que el diablo no solo incitó al hombre a pecar sino que también promueve el pecado en la humanidad y se complace en el pecado, porque su objetivo es que todos estén contra Dios.

A pesar de todo esto, la buena noticia es que, cuando nosotros recibimos salvación por medio de Jesucristo, nuestros espíritus vuelven  a la vida otra vez, tal como el apóstol Pablo lo escribió:
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. Efesios 2:1
“Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo”. Colosenses 2:13 NVI
Un misterio es cuando nuestros espíritus vuelven  a la vida, el Espíritu Santo viene a morar a nosotros, es así como nuestro renacer en Cristo permite que la naturaleza de Dios sea una influencia dominante en nuestras vidas.
La Biblia señala: “Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa”. Romanos 13:14 NVI

Continuará……..




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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »